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Ampollas: cómo tratarlas y prevenirlas

Las temidas ampollas son lesiones muy comunes y,  aunque no suelen ser graves, pueden resultar muy molestas y arruinarte una excursión o un simple paseo. Así que, os vamos a dar unos consejos para prevenirlas y unas pautas para tratarlas en el caso de que aparezcan.

¿CÓMO SE PRODUCEN LAS AMPOLLAS?

 

La ampolla se produce cuando se separa la capa de piel más externa (epidermis) y ese espacio se llena de un líquido claro (plasma), que en ocasiones puede ser rojizo si la ampolla ha sangrado.

Existen múltiples causas para las ampollas, desde el roce excesivo, quemaduras, picaduras de insectos, enfermedades cutáneas… En este post nos centraremos en el manejo de las ampollas por fricción, que suelen ser las más frecuentes.

RECORDAD: fricción más humedad es la combinación perfecta para que aparezcan ampollas en los pies.

PREVENCIÓN

 

Teniendo en mente la frase anterior, para prevenir la aparición de las ampollas debemos evitar la fricción excesiva y la humedad. Parece obvio, no? Sí, pero no es tan sencillo porque al caminar se produce roce y el pie suda, así que

¿cómo podemos evitar la aparición de las ampollas?

  • Primero de todo usar calzado de un número correcto y llevarlo bien atado para que el pie no baile en su interior y así se produzca el menor roce posible.
  • Usar calcetines de materiales sintéticos (poliéster) que permiten una mejor evacuación de la humedad y evitar que se formen arrugas al ponérselos.
  • Si nuestros pies tienen zonas propensas a formarse ampollas, es aconsejable cubrir dichas zonas con esparadrapo o untarlas de vaselina.
  • No se aconseja el uso de polvos de talco para realizar la actividad, ya que su combinación con el sudor puede resultar fatal! Sí se pueden utilizar los días previos para evitar un exceso de humedad en los pies.
  • Llevar calcetines de repuesto siempre es una buena idea.

IMPORTANTE: ante el primer síntoma de roce o molestia en alguna zona del pie, lo mejor es cubrir la zona con algún apósito o esparadrapo para intentar disminuir la fricción y evitar la aparición de la ampolla.

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TRATAMIENTO

 

Si a pesar de todos nuestros esfuerzos por evitar las molestas ampollas, éstas acaban apareciendo, viene la pregunta del millón ¿hay que explotarla? ¿cómo lo hago? ¿quito la piel?

La verdad es que hay mucha controversia al respecto pero os daremos un par de consejos útiles para su manejo y tratamiento.

Como norma general, intentaremos mantener la ampolla intacta, para evitar posibles infecciones.

Normalmente, las ampollas curan por sí solas sin ningún tratamiento específico, pero sí hay que tener una serie de cuidados para que no vaya a más. Lo principal es cubrir la zona con un apósito para evitar el roce sobre la piel dañada, de esta manera disminuirá el dolor, evitaremos que la lesión empeore y que se rompa la piel que cubre la ampolla. Con el paso de los días, el líquido se reabsorberá y la piel de la ampolla se secará y acabará cayendo.

¿Cuándo se debe drenar una ampolla?

 

Para decidir si una ampolla hay que drenarla, es decir, vaciar el líquido de su interior, nos fijaremos en el tamaño, la localización y la tensión de la misma.

Cuanto más grande y más tensa sea una ampolla más probabilidad hay de que se rompa por sí sola y antes de que pase eso, es preferible drenarla correctamente bajo medidas de asepsia.

Lo mismo pasa si la ampolla está localizada en alguna parte del cuerpo que va a seguir sometida a fricción, como serían los pies. En este caso también es aconsejable drenarla antes de que se acabe rompiendo.

¿Cómo drenaremos una ampolla?

 

Ante todo mucha limpieza! Evitad, en la medida de lo posible, pinchar una ampolla en lugares sucios o con los pies sin lavar.

La opción de pinchar una ampolla y dejar un hilo dentro para que vaya absorbiendo el líquido funciona, no os voy a decir lo contrario, pero no es la mejor manera de hacerlo porque hay más probabilidad de que se infecte la ampolla.

Pasos a seguir para drenar una ampolla:

  1. Lavarse las manos y la zona de la ampolla
  2. Limpiar la ampolla con alguna solución antiséptica, tipo alcohol o betadine
  3. Realizar una única punción con una aguja estéril y drenar todo el líquido apretando ligeramente la ampolla con una gasa, teniendo mucho cuidado de no romper la piel de la ampolla. Es aconsejable realizar el orificio de drenaje en la zona más declive (la base) de la ampolla, así si se forma más líquido podrá irse drenando por sí solo.
  4. No se debe retirar la piel de la ampolla, ya que nos proporciona protección para la piel nueva que hay debajo.
  5. Tapar la ampolla con una gasa.

Es muy importante mantener una correcta higiene de la zona, ya que en este momento la ampolla está abierta al exterior y podría infectarse.

Los siguientes días, la ampolla puede limpiarse con agua y jabón, asegurándose de que quede bien seca y aplicarle un poco de betadine posteriormente. Para acelerar el secado de la ampolla, se aconseja dejarla al aire durante las horas de dormir y cubrirla con un apósito durante el día.

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¿Qué hacer si se rompe la ampolla?

 

Básicamente, las normas a seguir son las mismas, mantener una correcta limpieza de la zona.

OJO: el betadine es un gran desinfectante, pero es muy abrasivo y puede llegar a quemar la fina piel que hay debajo de la ampolla, ralentizando su curación. Cuando la piel de debajo de la ampolla empiece a secarse, no se debe aplicar más betadine. Continuad con la limpieza con agua y jabón y evitar la humedad en la zona de la ampolla.

También es muy importante evitar la exposición al sol ya que la piel de debajo de la ampolla es muy sensible. Lo mejor es mantener la lesión tapada hasta su total curación y posteriormente utilizar protector solar de factor elevado.

Esperamos que con estos consejos podáis disfrutar de largas caminatas alrededor del mundo!

Si quieres leer más consejos sobre salud, no dejes de visitar nuestra sección de Salud del viajero



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